martes, 12 de abril de 2011
Entrevista a Hans Georg Gadamer, hablando sobre su maestro (Nicolás)
- ¿Cómo conoció a Heidegger?
- En la universidad de Friburgo. Algunos de mis amigos iban a escucharlo y volvían fascinados por la magia de sus claves. Contaban que era una manera completamente nueva de hacer hablar a los textos tradicionales. Así, en el verano de 1923 también yo fui a Friburgo y quedé muy impresionado. Oírlo interpretar a los griegos, a Platón, a Aristóteles, y luego a Pablo, a Agustín, al joven Lutero; verlo trabajar en sus primeras tentativas de hallar un vocabulario filosófico nuevo para expresar el sentido de la existencia humana, fue una experiencia indescriptible. Reinaba la sensación de que estaba naciendo un nuevo astro en la filosofía alemana.
- ¿Tuvo algún contacto con él?
- Al principio, cuando asistí por primera vez a sus seminarios, mantuve con él una relación académica, de alumno y maestro. Cuando vino a Marburgo, en cambio, mantuvimos una relación mucho más intensa, confidencial, casi familiar. Entre otras cosas, fue el padrino de bautismo de mi hija.
- Si examinamos la lista de participantes de los seminarios de Friburgo, se ven nombres que dejaron una fuerte impronta en la filosofía contemporánea alemana.
- Es verdad. En Friburgo estuvieron Marcuse, Horkheimer, Joachim Ritter, Hans Jonas. En una ocasión también estuvo Leo Strauss, pero sólo de paso, cuando Heidegger comentó el primer libro de la Metafísica de Aristóteles. También para él, que estudiaba en la mítica Heidelberg de Max Weber, fue una experiencia inolvidable. Tan es así, que me lo recordó cuando volvimos a vernos en París en el año 1933. En comparación con Heidegger, Weber le parecía un “pobre huerfanito”. Heidegger, en resumen, era sencillamente formidable. Nunca vi un talento filosófico igual.
- Sin embargo, Weber tuvo gran influencia en Heidegger.
- Heidegger había seguído su pensamiento con atención y lo respetaba mucho, aunque veía en él al hombre público. En ese sentido, desde su punto de visto filosófico, lo criticaba. Sin embargo, lo consideraba más interesante que Heinrich Rickert, del cual, por otra parte, Weber tomaba buena parte de sus categorías filosóficas.
- En aquellos años el verdadero descubrimiento de Heidegger fue Nietzsche.
- Nietzsche estaba presente en la cultura alemana desde principios de siglo, a través de las vanguardias artísticas y literarias. También el joven Heidegger respiró esa atmósfera pero más tarde, hacia la mitad de los años treinta, empezó a enfrentarse seriamente con los textos nietzscheanos. Ya existía el libro sobre Nietzsche de Jaspers, de quien Heidegger era amigo, y también el Alfred Baeumler, otro amigo de Heidegger. A todos les resultaba evidente la importancia que tenía Nietzsche en el pensamiento alemán, y también Heidegger quiso dominarlo. La verdad es que no sé si lo logró. Su hijo Hermann me contó que Nietzsche lo hacía entrar en crisis y que en su casa siempre decía: “¡Nietzsche me destruyó!”
- No sabía que Heidegger fuera amigo de Baeumler.
- Hasta cierto punto. Baeumler, por otra parte, no era ningún tonto. Escribió un libro nada malo sobre la Crítica de la razón pura , de Kant. Después, sin embargo, Heidegger criticó su interpretación de Nietzsche. Baeumler, que junto con Ernst Krieck y Alfred Rosenberg, se había convertido en uno de los inspiradores de la política cultural del partido nacional socialista, reaccionó con hostilidad. También se convirtió en acérrimo enemigo mío y trató por todos los medios de obstaculizar mi carrera.
- Háblamos de Nietzsche…
- En aquellos años, en el mundo alemán era prácticamente obligatorio abordarlo. No había filósofo, literato o artista que no hubiera pasado en algún momento de su vida por una etapa nietzscheana. Yo soy uno de los pocos que escaparon a esa fascinación por Nietzsche.
- Ernst Jünger era uno de los grandes intérpretes de Nietzsche. ¿Lo conoció?
- Conocí tanto a Ernst como a Friedrich Georg, su hermano. Eran personas completamente distintas. Ernst era más genial, pero tenía un carácter más difícil. Friedrich Georg, el poeta, en cambio, era un romántico. Nos frecuentamos durante un tiempo. Aprecio sobre todo lo que escribió en el libro La perfección de la técnica . También conocí personalmente a Ernst. Me daba la impresión de un típico hombre de formación militar. Tenía una postura rígida y una voz casi metálica, átona.
- ¿Cuáles fueron, en su opinión, los motivos por los que Heidegger ingresó al partido nacional socialista en 1933 y se hizo designar rector de Friburgo?
- Cuando llegó a Marburgo la noticia de que Heidegger había tomado partido en favor del nazismo, no podíamos creerlo. ¿Heidegger, nazi? “¡Imposible!”, fue nuestra primera reacción. Era absurdo, un sinsentido. Su esperanza de impulsar una renovación de la universidad por medio del movimiento nacional socialista fue de una ingenuidad increíble, sobre todo en el caso de alguien como él, que no tenía idea sobre el funcionamiento de un aparato burocrático. Recuerdo que, tras asumir el cargo, en pocas semanas toda la administración universitaria quedó paralizada. Escrupuloso como era, pretendía ver y controlar personalmente todo aquello que firmaba. Y nunca firmaba algo sin leerlo antes.
- Karl Löwith, que fue discípulo de Heidegger, escribe cosas terribles sobre su conducta después de 1933.
- En realidad, Heidegger hizo todo lo que pudo por ayudar a Löwith, pero no era un valiente y, de todos modos, no habría obtenido nada de los nazis. El destino de Löwith estaba sellado desde el principio. Lo que terminó con la amistad fue que, en esas circunstancias, cuando Heidegger viaja a Roma en 1936 y, al día siguiente de su conferencia, va a buscar a Löwith, no tuvo la delicadeza de quitarse el distintivo del partido. Para Löwith fue una provocación, y eso precipitó la ruptura.
- Se dijo que Heidegger fue antisemita.
- No cabe duda de que Heidegger era temeroso, pero decir que fue antisemita es una necedad. Cuando se hablaba del tema, Paul Friedländer, un colaborador de origen judío que había trabajado con él en Marburgo, decía que para Heidegger el único criterio de selección era la inteligencia, no los orígenes judíos o arios. Por lo demás, sus numerosos discípulos judíos —Löwith, Jonas, Hannah Arendt, Günther Anders, Marcuse—, así como el hecho de que a principios de la década del 30 incluso su asistente, Werner Brock, era judío, constituyen la mejor refutación.
- Sin embargo, la poesía que escribió Celan tras su visita a la cabaña de Todtnauberg, donde vivía el filósofo, alude a que su posición a ese respecto era elusiva.
- No, no creo que la poesía de Celan quiera decir eso. Me parece que interpretar su relación en esos términos es reduccionista, como si no hubieran tenido otro tema de discusión que el nacional socialismo y el holocausto. Seguramente hablaron de otras cosas. Heidegger admiraba mucho la poesía de Celan. La consideraba arte con mayúsculas, la forma del pensamiento poético que él impulsaba. A Celan, por su parte, le interesaban los temas filosóficos que abordaba Heidegger. Ambos compartían un mismo sentimiento respecto de la importancia de la poesía en una época de crisis.
- ¿También rechaza las acusaciones de antisemitismo?
- Sí, y la prueba más convincente es su extraordinaria historia de amor con Hannah Arendt.
- ¿La relación entre ambos había trascendido?
- No, en absoluto. Para nosotros fue una sorpresa, pero eso arroja una luz más humana sobre su personalidad. También la figura de la mujer de Heidegger se revalorizó. Se la suele considerar una nazi fanática pero las cosas no son así. El hecho de que Heidegger decidiera quedarse a su lado significa que, a pesar de todo, Elfride era la mujer indicada para él, y que su organización doméstica le permitía a él ser lo que era. Heidegger tenía una gran fantasía pero al mismo tiempo poseía una disciplina de hierro en lo que respecta al trabajo. Si bien estuvo expuesto a muchas tentaciones, sobre todo en lo que hace al sexo opuesto, consiguió elaborar una obra filosófica de extraordinaria envergadura.
- ¿A qué se refiere cuando alude a las relaciones de Heidegger con el sexo opuesto?
- A que Hannah Arendt fue sólo el comienzo. Es evidente que ella lo hizo feliz, y esa historia es única e irrepetible para Heidegger. Sin embargo, su personalidad carismática tenía para las mujeres una fascinación especial. Después de la historia con Arendt, es probable que haya dejado de reprimirse. Circulan muchas historias al respecto, algunas fundadas.
- ¿Cómo vivió Heidegger la posguerra?
- Había perdido todo. En todo sentido, tanto en lo material como en lo espiritual. Se hundía en una profunda crisis. El drama fue que, en realidad, hacía tiempo que se había distanciado de su entusiasmo inicial por el nazismo que, por otra parte, criticaba en sus clases. Sin embargo, como era una persona muy temerosa, no tuvo la valentía de manifestar abiertamente sus disensos. Una vez terminada la guerra, se lo quería hacer pasar por nazi a pesar de que no lo era.
- ¿Su mujer influyó o no tuvo influencia en su adhesión inicial al nazismo?
- No, es un mito muy extendido pero sin fundamento. Su mujer no era nazi sino simpatizante del partido güelfo, que tenía representación en el parlamento prusiano y cuyo programa político se caracterizaba por su oposición al cesarismo.
- Pero se dice que era una mujer muy rígida, que fue ella quien evitó que su marido asistiera al entierro de Husserl.
- Ese es otro episodio que revela la debilidad de Heidegger. Fue una falta de valentía imperdonable. Estábamos en 1938 y probablemente Heidegger temió que su asistencia pudiera comprometer su posición ante el nazismo. Es verdad que él ya no tenía chance de participar activamente en las decisiones sobre la política cultural del nacional socialismo, como tal vez esperaba cuando aceptó el cargo de rector.
- Usted muestra el costado humano de Heidegger pero, ¿hubo una toma de distancia en el terreno filosófico?
- Percibí con claridad lo peligrosa que era su elección. Mi reacción fue evitar todo contacto con él. No lo vi durante cinco años, pero no por razones morales o porque quisiera manifestarle así mi desacuerdo, sino porque no quería quedar involucrado. Tal vez su único verdadero acto de valentía fue renunciar al rectorado. Fue una verdadera provocación a la jerarquía nacional socialista. La opinión pública no comprendió el significado de ese gesto. Para él fue el principio de las dificultades. En sus clases, quienes lo escuchaban advertían que había una clara toma de distancia respecto del nacional socialismo.
Entrevista realizada por Franco Volpi (Profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Padua, Profesor Visitante en la Universidad Laval de Québec, Poiters y Nissa, además de brindar conferenciuas y seminarios en otras universidades europeas y de América Latina. Es miembro de la consultoría científica de las Revistas Philosophischer Literaturanzeiger, Brentano Studien, Husserl Studien, Les Etudes Philosophiques, Internationale Zeitschrift für Philosophie, Iride, Filosofia politica, Informazione filosofica, como asimismo de la consultoría filosófica de la editorial Adelphi sobre el pensamiento italiano contemporáneo. En 1989 recibió el Premio Montecchio por traducción literaria. Colabora en el diario La Repubblica. Ha publicado entre otras obras: Heidegger e Brentano: L'aristotelismo e il problema dell'univocità' dell'essere nella formazione filosofica del giovane Martin Heidegger; La rinascita della filosofia pratica in Germania; Heidegger e Aristotele; La memoria e l'intelligenza; Sulla fortuna del concetto di Decadence nella cultura tedesca: Nietzsche e le sue fonti francesi; Il nichilismo. Ha traducido y dirigido obras de Gadamer, Heidegger, Schopenauer, Carl Schmitt y Rosa Luxemburg)
martes, 1 de marzo de 2011
mensaje de Estocolmo (Nicolás)
Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de escolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor- que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.
Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.
La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.
Los hechos
El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.
La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.
En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la vida sedentaria.
Despilfarro masivo
Las mal llamadas “Sociedades de Consumo”, son, en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.
No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales - la de los países de baja tecnología en particular - sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.
El espejismo de la tecnología
Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma - el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie.
El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación.
Después de la tierra, el mar…
En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de protección de la fauna y flora marinas.
…Y el agua potable
La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problemas mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.
Alimentos y armas
Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo, todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.
Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.
A este maremagnum de problemas creados artificialmente se suman el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual ” ratio ” de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2.500 cada ser humano dispondrá de solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de 20 años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.
Política demográfica
Es indudable pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya por el retardo con que comenzaremos,. no producirá sus efectos antes del fin de la década en materia educativa, y antes de fin de siglo en materia ocupacional. Y que además la política demográfica no produce los efectos deseados sino va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía del mercado, o aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes
Qué hacer
Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aun que en última instancia tenga como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.
Para poner freno e invertir la marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:
1. Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.
2. Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible que los recursos naturales resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población es aumentar la reducción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.
3. Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos.
4. La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna. y que la justicia social debe exigirse en la base de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se trate. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionar el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental.
5. Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente exhausto y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.
6. El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para la Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales.
7. La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de la ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de la Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad; es el problema.
8. Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacional.
9. Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados unidos dentro de la comunidad internacional.
Nosotros los del tercer mundo
Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:
1- Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes .Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana.
2- De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos.
3- En defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria.
4- No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.
La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.
En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.
J. D. Perón, desde Madrid, difundido el 21 de febrero de 1972.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Razón finita pura y sensible. (Nicolás)
Los modos de la síntesis pura- aprehensión pura. Reproducción pura, reconocimiento puro- no son tres porque se refieran al estado porque se refieran a los tres elementos del conocimiento puro, sino porque, siendo en sí originariamente uno, forman el tiempo, constituyen la temporación del tiempo mismo. Porque estos modos de la síntesis pura son originariamente uno en la triplicidad unitaria del tiempo, se encuentra en ellos la posibilidad de la unión originaria de los tres elementos del conocimiento puro. Y eso también el elemento originalmente intuitivo, la imaginación trascendental, en apariencia sólo una facultad intermedia y media, no es otra cosa que el tiempo originario. El tiempo originario posibilita la imaginación trascendental que, en sí, es esencialmente receptividad espontánea y espontaneidad receptiva. Únicamente esta raigambre en el tiempo hace que la imaginación trascendental pueda ser la raíz de la trascendencia. Solamente en esa unidad pueden la sensibilidad pura como receptividad espontánea y la apercepción pura como espontaneidad receptiva pertenecerse mutuamente y formar la esencia homogénea de una razón finita pura y sensible. Los conocimientos ontológicos son determinaciones trascendentales del tiempo, porque la trascendencia se temporacía en el tiempo originario."
Heidegger, Martin. Kant y el Problema de la Metafísica. Fondo de Cultura Económica. México D. F.
jueves, 17 de febrero de 2011
Progreso (Nicolás)
En el siglo XVII, la cultura criticada no es solo la medieval si no también la humanística, la cultura antigua. Es que ya en el siglo XVII las Naciones Europeas han comenzado a desarrollar una cultura nueva y especifica y con ella la convicción de superioridad. No solo frente a los hombres y culturas precedentes si no también frente a los no europeos (hoy llamados pueblos del tercer mundo)
Aun con el escepticismo de Montaigne y con la superación de éste por parte de Descartes (con la hipótesis de genio maligno), cuando en Descartes parece ser que no hay superioridad entre un pueblo y otro, donde la razón es lo mejor repartido del hombre y todos la tienen. Esta se autoproclama universal, y cae en la razón Europea superior.
Esta Idea de progreso y superioridad en Europa, en Hegel tiene un carácter espiritual e idealista, en la medida en que el progreso esta determinado por el desarrollo de la Idea absoluta en el cumplimiento de su fín, que es alcanzar el total autoconocimiento de sí misma.
El desarrollo de la idea es justamente el fundamento del progreso.
Para Hegel La historia universal es la historia del progreso de la libertad… del despotismo oriental (donde solo un hombre es libre).
Para Marx el progreso esta determinado y autorizado por el desarrollo de las fuerzas productivas. A cada grupo de estas corresponde determinadas relaciones de producción y sobre esta base se elevan las superestructuras políticas, jurídicas e ideológicas.
En lo que se refiere a la superestructura ideológica Marx sostiene que las ideas dominantes de cada época son las de la clase dominante. La clase que ejerce el poder material, también ejerce el poder espiritual, que le permite consolidar justificar o enmascarar ese dominio.
Estas mismas ideas no se entienden como ideas producidas por la clase dominante, la misma clase dominante imagina que las cosas son así, se piensa que su propio interés es el interés común.
Es decir, al principio el interés de la clase revolucionaria que obtiene el poder coincide con las demás clases oprimidas y revolucionarias, en la medida en que tienden a destruir las relaciones de producción anacrónicas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero en cuanto esta clase revolucionaria obtiene el poder, su interés se separa de las otras clases que siguen siendo explotadas en el nuevo orden social.
Ahora si la ideología cumple la función de consolidar, justificar y enmascarar…presenta las relaciones sociales existentes como naturales y externas, inmutables. Ocultando que son históricas y sujetas al cambio (como todas las anteriores).
En la filosofía sucede lo mismo, la razón y las ideas innatas, la razón y las estructuras a priori que en Descartes, y en Kant aparecen como eternas, inmutables y universales. Eternizan y universalizan distintos momentos de una razón histórica particular y determinada.
Esa filosofía es la más avanzada hasta hoy porque representa e idealiza los intereses y objetivos de la clase más avanzada, la clase dominante la sociedad capitalista.
Conclusión: tanto Hegel como Marx, justifican y recuperan la filosofía burguesa. También Descartes y Kant expresan la toma de consciencia de una etapa superior del desarrollo del hombre, el capitalismo.
Hegel, muestra su carácter histórico, Marx no solo denuncia su carácter histórico, sino también la mitificación ideológica, en cuanto el la presenta como eterno y universal lo que es histórico y particular, como espiritual e ideal lo que es económico y material.
Pero ni uno, ni otro señalan lo que nuestra situación histórica nos permite ver (es decir, la situación de los habitantes de una zona que desde el siglo XV han constituido parte de la periferia dependiente y explotada del sistema mundial, y contemporáneos del siglo XX).
Descartes y Kant no solo eternizan, inmovilizan, universalizan una razón histórica y particular, si no que eternizan y universalizan, como propias del hombre en cuanto tal, como propias de la especie, una razón, un sistema de categorías, de valores, de creencias, una ética, una política, etc. Que solo son, a lo sumo europeas.
Esto ejerce como función enmascarar, consolidar y justificar el dominio de las sociedades europeas que ejercen en la época moderna.
La antinomia racionalidad/irracionalidad es una forma de maniqueísmo a-histórico que permite justificar filosóficamente, la expansión colonial, en nombre de la razón. Pero que es racional y que irracional ha sido unilateralmente resuelto por las sociedades más avanzadas que se autoproclaman portadoras de la razón.
Este texto es un simple resumen de una desgrabación, realizada por alguién, en alguna universidad (seguramente la Universidad de Buenos Aires), en algún año, en algún teórico o práctico de la Profesora Amelia Podetti. Con todo nuestro respeto, nos atrevemos a publicar sus palabras, y a sintetizarlas en este resumen. En honor a su pensar.
viernes, 28 de enero de 2011
Breve sugerencia (Facundo)
Uno se ubica a si mismo metafísicamente más allá, pero permanece efectivamente subyugado.
miércoles, 26 de enero de 2011
LA DESCOSIFICACIÓN DEL YO Y EL SUJETO TRASCENDENTAL (Nicolás)
“Despues de descubrir el yo como un ente distinto de las cosas, Descartes debería haberse puesto la tarea de determinarlo mediante conceptos adecuados a su modo de ser peculiar, en lugar de ello, le aplica conceptos recibidos de la tradición, es decir, de la ontología de las cosas. De aquí que para él el ego sea res cogitans, substantia cogitans, anima, expresiones cosificadoras que, en lugar de exhibir el ser del yo, lo ocultan o desfiguran.”
“Kant se propone sacar a la luz lo que Descartes había descubierto inicialmente. Esto lo lleva a cabo por medio de una destrucción de los conceptos ocultadores. [...]La destrucción se encuentra en la sección de la Crítica de la razón pura titulada `los paralogismos de la razón pura´ donde Kant polemiza con la psychologia rationalitis. [Corriente predominante en la escuela de Wolff]”
“El tema de la psychologia rationalitis es, como lo indica su nombre, la psique, el alma. Pero Kant no comienza el examen crítico de esta disciplina preguntando por el alma, sino que vuelve al lenguaje cartesiano y pregunta por el ichdenke (`yo pienso´), esto es, por el ego cogito. Semejante planteo del problema implica, de antemano, un primer rechazo de la psychologia rationalitis. Esta [...] no tematíza lo que está en cuestión: el yo, que, por lo pronto, solo se manifiesta en su pensar”
“La psychologia rationalitis se salta esta tarea preparatoria [poner a la base de la investigación el cogito] y supone sin más que el yo es alma.”
“...el alma, tal como la concibe la psychologia rationalitis, es un objeto de la percepción interna, y el objeto es cosa, de acuerdo con la identificación moderna de res y objetum. Además a la base de todo objeto está la substancia como un sustentáculo. Por tanto, si el yo es alma, es también cosa y substancia.”
“sujeto viene de subjectum que, a su turno, es traducción de hypokeímenon (`lo subyacente´), un concepto de la metafísica aristotélica que expresa la determinación primordial de las cosas. toda cosa es primordialmente hypokeímenon. Esto significa: lo primero en ella es algo que está a la base de todos sus accidentes como sustentáculo y centro unificante; este substrato es algo invariable, pues se mantiene idéntico a sí mismo en medio del cambio incesante de sus accidentes. Subjectum (`lo colocado debajo´) es el equivalente medieval de hypokeímenon. De modo que en la Edad Media todas las cosas son subjecta: la piedra, el árbol, la estrella. Pero en la Edad Moderna se restringe el campo significativo de este concepto. Descartes, el padre de la modernidad, busca el subjectum por excelencia, algo que pueda poner a la base de todas las cosas y de todo saber. Para él, el criterio de la excelencia es la indubitabilidad. Aplicando este criterio, los otros subjecta –todas las cosas- se tornan dudosos, y el yo se afirma como lo único indubitable y, por tanto, como el subjectum privilegiado que se busca. Gracias a esta excelencia, el yo se absorbe todo el contenido significativo de la palabra subjectum. El yo y el sujeto se identifican. Pero esta identificación no ocurre de un golpe, sino en un lento proceso que llega hasta Kant. En su época la palabra sujeto todavía se usa en el viejo y en el nuevo sentido.”
“Este uso doble de la palabra es el que hemos encontrado en el silogismo en cuestión. [Premisa mayor: Lo que no puede ser pensado de otra manera como sujeto, no existe de otra manera que como sujeto, y es por tanto, substancia. Premisa menor: Ahora bien, un ser pensante, considerado meramente como tal, no puede ser pensado de otra manera que como sujeto. Conclusión: Por consiguiente, yo, como ser pensante –alma-, existo solamente como sujeto, es decir, como substancia.] La premisa mayor usa la palabra sujeto en el sentido medieval. [...] Pero la premisa menor usa la palabra en sentido moderno.”
Kant se encuentra “en el horizonte de la metafísica de la subjetividad. En esta, como se sabe, el objeto es siempre un objeto para un yo-sujeto. Este ser-para es el ser del objeto en la representación [...] Sin representación no hay objeto. La pregunta por el ser del objeto es, pues, la pregunta por las condiciones de posibilidad de la representación objetiva. Para Kant, estas condiciones son la intuición y el concepto. [...] Únicamente gracias a la unidad de intuición y concepto, puede el yo hacerse presenta a sí mismo (re-presentarse) una multiplicidad sensible dada como una unidad objetiva.”
“ahora bien, la substancia es uno de esos conceptos que hacen posible la objetivación. [es un concepto puro del entendimiento - categoría] Pero como puro concepto no es más que un substrato lógico a que se refieren los predicados del juicio, una mera lógica del pensar sin ninguna referencia objetiva. [cuando se refiere] a lo sensible de la intuición, la mera forma lógica se sumerge en el tiempo, que es el elemento universal en que se intuyen todos los datos sensibles. Así temporalizada, se convierte en lo permanente (das Beharrliche), que es un modo del tiempo, al lado de la sucesión y la simultaneidad. [...] Esta unidad de intuición y concepto es lo que hace posible la objetivación. Gracias a ella, el objeto se puede presentar como un núcleo fijo, idéntico a sí mismo, rodeado de las determinaciones inquietas y mudables: como la `cosa con sus propiedades´.”
“Por tanto, todos los objetos, todas las cosas, son substancias. Pero el yo no es substancia. Y no puede serlo, porque el yo nunca es objeto. El yo es únicamente sujeto. [Aunque Kant mismo hable de un yo-objeto que estudia la sicología empírica, este yo-sujeto es muy distinto y Kant lo llama yo trascendental, pues es la condición de posibilidad de todos los objetos. Yo puedo representarme mi yo empírico como un objeto del mismo modo que me represento una cosa. Esto es posible porque yo me puedo enfrentar a todos los objetos -físicos o externos y síquicos o internos- como algo diferente de ellos y recibir de allí intuiciones a las cuales voy a aplicarles conceptos. Pero no puedo nunca recibir del yo trascendental una multiplicidad sensible temporal.]”
“De manera que el yo del ego cogito no puede interpretarse como objeto, ni como cosa, ni como alma substancial.”
Por ende la psychologia rationalitis “es imposible como ciencia. Su punto de partida es falso, y el método con que opera es inadecuado. En lugar de atenerse a lo que esta en cuestión –el `yo pienso´-, lo interpreta de antemano como anima, concepto que implica los de res y substantia. Encima de esto, pretende conocer al yo, concebido arbitrariamente como objeto, mediante la mera razón. Pero esta pretensión contradice las condiciones de posibilidad del conocimiento objetivo. El pensar puro, el pensar aislado de la intuición, no puede conocer objetos. Por ello los razonamientos con que esta disciplina intenta probar el supuesto de donde parten no son más que paralogismos, razonamientos aparentemente verdaderos, que comienzan a exhibir su falacia cuando caen bajo la lupa de la crítica. La sicología racional es imposible como ciencia. La sicología es posible solo como ciencia empírica, como la ciencia que se había empezado a edificar en el empirismo inglés. Pero esta no es la ciencia del ego cogito puro que había descubierto Descartes. De modo que la ciencia del ego cogito no puede ser ninguna sicología: ni la racional, ni la empírica. El ego descubierto por Descartes es el yo trascendental, el cual es tema de la filosofía trascendental. [Una auténtica egología que queda lista para el estudio una vez destruido la psychologia rationalitis]”
“El ego es sujeto lógico o yo trascendental. Pero ¿que significan esos títulos? ¿que modo de ser designan? ¿que es semejante yo?. Aquí tropieza Kant con una dificultad. Desde los griegos la pregunta `¿que es?´ es el modo de preguntar por el ser de los entes. Pero para Kant ser es ser objeto. Por ello, según él, por el yo trascendental no se pueden preguntar de dicho modo, pues no es objeto. [...] Primero afirma que tenemos una representación del yo. ¿que clase de representación es esta? No puede ser una representación objetiva, pues esta exige la síntesis de intuición y concepto, lo cual es imposible cuando lo mentado es el `yo pienso´. [...] ¿Que es, pues, lo que se representa n dicha representación? Una X, una incógnita, algo de lo cual no podemos saber nada. [...] pero una representación en que no se representa nada es un contrasentido. Si tenemos una representación del yo, hay que decir como qué nos lo representamos. [...] En la representación del yo `no se representa nada más que un sujeto trascendental de los pensamientos´; además, esa representación no es la representación de un objeto, sino `la forma de toda representación´.”
“El yo no se da, no es un fenómeno; respecto a él, carecemos de datos para el análisis. Por ello no se puede conocer. Sin embargo, por medio del concepto sujeto y del concepto forma se pretende fijar su esencia; ellos nos dicen qué es el yo.”
“Como se sabe, sujeto y forma son conceptos centrales de la metafísica medieval, la cual los forja al traducir dos términos ontológicos griegos. Respecto a la palabra sujeto, ya sabemos que viene de subjectum, que traduce el hypokeímenon aristotélico; forma es traducción de eidos. Su fuente es, por tanto, la tradición. [...] cuando Kant determina al yo positivamente como sujeto y forma, no va guiado por evidencias, por lo que está viendo, sino por la tradición.”
“sujeto y forma son determinaciones de las cosas, determinaciones que surgieron de un interés filosófico orientado predominantemente hacia el mundo. [Sujeto y Forma para la tradición]”
“Kant traslada estos conceptos al yo. Pero [...] intenta extirparles su significación cósica [que lo designado por tales conceptos –sujeto y forma- no sean los objetos sino el yo]. El yo no es un sujeto como la cosa. En esta el ser sujeto equivale a ser substancia: substrato real de lo objetivo. El yo, en cambio, es sujeto trascendental: el mero `yo pienso´ que hace posible toda la objetivación. Por eso lo llama Kant `sujeto lógico´. Es, pues, el sujeto del légein, del unir judicativo. `Yo pienso´ significa `yo uno´. Pensar es unir. Como vimos antes, la unión o síntesis es lo que hace posible las representaciones de los objetos. Por ello, el yo es subjectum: actividad unificante, siempre idéntica a sí misma, que está a la base de la multiplicidad de las representaciones. El yo es forma, pero no como lo es la cosa. La cosa es forma en cuanto la forma es el modelo de su ser. El yo, en cambio, es `forma de toda representación´; es decir, aquello que fija la ley invariable del representar.”
“Como determinaciones del yo [sujeto y forma], su contenido significativo pierde la referencia a las cosas. Pero su significación original no desaparece. Inicialmente dichos conceptos designan el ser primordial de las cosas: la permanente presencia (ousía). Al determinar al yo como sujeto y como forma se quiere decir: el yo es lo permanentemente presente en todas las representaciones, lo idéntico a sí mismo en todos sus actos, lo que no cambia en la multiplicidad cambiante del representar. En `los paralogismos de la razón pura´, Kant rechaza, pues, la identificación óntica del yo con una cosa, pero ontológicamente lo sigue considerando como una cosa.”
“Kant vuelve a caer en lo que quería superar. No confunde el yo con una substancia, con una cosa, con el alma substancial, pero identifica su modo de ser con el modo de ser de las cosas. En este sentido, vuelve al punto de partida cartesiano, y el ego cogito sigue siendo res cogitans y su ser la realidad. Kant no logra, por tanto, llevar a cabo la descosificación ontológica del yo. El sujeto trascendental contiene aún restos de la ontología de las cosas.”
Fragmentos varios que concuerdan entre si, copiados textualmente por Nicolás del libro: Danilo Cruz Vélez, Filosofía sin supuestos. De Husserl a Heidegger, Sudamericana, Buenos Aires, 1970, pp. 138-152.
martes, 28 de diciembre de 2010
Es amarga la verdad - Francisco de Quevedo. (Nicolás)
quiero echarla de la boca,
y si al alma su hiel toca,
esconderla es necedad,
sépase, pues libertad
ha engendrado en mi pereza,
la pobreza.
¿Quién hace al ciego galán
y prudente al sin consejo?,
¿quién al avariento viejo
le sirve de río Jordán?,
¿quién hace de piedras pan,
sin ser el dios verdadero?,
el dinero.
¿Quién con su fiereza espanta
el cetro y corona al rey?,
¿quién, careciendo de ley,
merece nombre de santa?,
¿quién con la humildad levanta
a los cielos la cabeza?,
la pobreza.
¿Quién los jueces con pasión,
sin ser ungüento, hace humanos?
pues untándole las manos
les ablanda el corazón,
¿quién gasta su opilación
con oro y no con acero?
el dinero.
¿Quién procura que se aleje
del suelo la gloria vana?,
¿quién siendo tan cristiana,
tiene la cara de hereje?,
¿quién hace que al hombre aqueje
el desprecio y la tristeza?
la pobreza.