Tras la muerte de Dios, el verdadero lenguaje del hombre no es ya el nombrar a los Dioses, la invocación de lo santo. Ahora el lenguaje del hombre, es el lenguaje del hombre al hombre. La proclamación de la suprema posibilidad humana, la doctrina del Superhombre.
Muerto Dios suceden dos cosas: 1º surge el peligro de un tremendo empobrecimiento del ser humano, de una horrible trivialización en un ateismo superficial y en el desenfreno moral; la tendencia idealista se atrofia, la vida se torna “iluminada”, racionalista y banal. O también, 2º la tendencia idealista permanece, pero no se pierde ya venerando lo creado por ella misma como si fuera algo extraño, el Dios transmundano y el decálogo por él promulgado, sino que cobra conciencia de su naturaleza creadora y proyecta ahora conscientemente nuevos ideales creados por el hombre.
Tras la muerte de Dios, hay que mantener el carácter heroico de la existencia humana, ¡firmemente! Hay que devolver a la vida, aquellos que, como Dios, parecía extraño y perteneciente al más allá.
Ni una libertad para Dios, ni una libertad para la nada, sino libertad para la tierra. Donde se hallaba Dios para el hombre prisionero de su auto alienación se encuentra ahora la Tierra.
Ahora bien, esta idea de superación no está fundada en una idea darwinista, ni en una hipótesis-científica-natur al, el hombre es un ser que se supera a sí mismo porque en él la esencia universal de la vida en cuanto tal, la voluntad de poder se conoce y puede conocerse a sí misma. ¡Conocer la voluntad de poder, exige al mismo tiempo, la muerte de Dios! –Y viceversa-
Existen transformaciones del espíritu que permiten el pasaje de la auto alienación a la libertad creadora que se conoce a sí misma o bien, el pasaje del “tu debes” al “yo quiero”: En principio el camello, el hombre que se inclina ante la omnipotencia de Dios, ante la sublimidad de la ley moral, se arrastra y se carga voluntariamente con los grandes pesos, es el hombre del idealismo, el que no desea tener facilidades, desprecia la ligereza de la vida ordinaria y pequeña, quiere tareas en que demostrar sus fuerzas y está sometido y restringido –voluntariamente- al mandamiento “tu debes”.
El león, en el que la moral se auto-elimina a causa de la veracidad (por motivos ideales tiene lugar la inversión del idealismo), el que arroja de sí las cargas que lo agobiaban –desde fuera-, el que lucha con su último Dios “la moral objetiva”, el que libera la libertad que en él dormía (la libertad del león sabe decir “¡No!” porque es una libertad negativa), es el que se da cuenta de que Dios, la moral objetiva y la cosa en sí metafísica son ilusiones de una auto alienación idealista, en fin, el león es la libertad de… pero no la libertad para…
Negar los valores antiguos y vulnerables, negar la trascendencia de tales valores, la salida de la auto alienación de la existencia humana no es todavía una proyección nueva, no es aún una nueva productividad creadora, constructiva, de la humanidad liberada.
El niño, por último que es un santo decir “Si”, es la libertad positiva, la libertad creadora. Es el juego –no es ya pleno juego dionisiaco del mundo, no es el juego del fondo primordial, que edifica y destruye el mundo fenoménico. Más bien se lo concibe como el juego de la estimación axiológica del hombre, como la proyección lúdica de mundos de valores-.
El conocimiento de la muerte de Dios se expresa en:
“La virtud”, antes del cambio, como un sueño de la vida en el que el hombre no ha despertado todavía a sí mismo.
“El trans-mundo”, que tiene origen terreno, es un sueño, mediante el cual quiere el hombre redimirse de su sufrimiento.
Y el “Desprecio del cuerpo”, voluntad de decadencia que se desconoce a sí misma.
Dios no limita más al hombre, por lo tanto, su terreno de juego de la libertad, es inabarcable. Pero no nos confundamos, el hombre NO ocupa el lugar de Dios, lo hace la Tierra –tal vez sea una Diosa antiquísima, pero una Diosa informe, sin perfiles, que está cercana y es difícil de aprehender-.
De lo anterior se deduce la doctrina de la voluntad de poder, el hombre transformado, hecho niño, es el creador. El hombre autentico, esencial, el “creador” no significa el hombre de trabajo, sino el hombre que juega creando, que dicta valores, que posee una voluntad grande, que se marca una meta, que se aventura a trazar un nuevo proyecto.
Esto es posible sin Dios. Ya que éste es una contradicción de la libertad humana. ¿no existe limites para este nuevo hombre? Si, el único límite de su libertad soportable es la Tierra. Es decir, no el poder de un Ser aislado y extraño, sino la omnipotencia como potencia propia del universo.
Antes, se desvalorizaba la voluntad de futuro del creador por la misma actitud idealista que negaba el tiempo, haciendo de éste un mero fenómeno. La muerte de Dios representa la desaparición de tal negación y el reconocimiento del tiempo como dimensión verdadera de todo Ser. Nietzsche quiere restituir el Ser –entendido como “Tierra”- al tiempo y pensar una conexión fundamental entre Ser y Tiempo (tiempo real, que no podemos pasar por alto ni superar, el ir y venir de las cosas, el cambio permanente. Es decir, el cauce del creador)
El creador está dentro del tiempo, su crear consiste en edificar y construir, en proyectar metas finitas y superarlas, ¡hay que experimentar y reconocer nuestra finitud!
Proyectarse hacia posibilidades futuras no es más que la finitud y el tiempo mismo. O dicho de otro modo, el Querer (destruir lo que era y buscar lo que todavía no es)
El más acá, lo terreno y mundano, lo espacio-temporal, que es el escenario de nuestra vida, no está ya desvalorizado como algo provisional, superficial e inauténtico. El verdadero mundo no está situado más allá del espacio y del tiempo, como cosa en sí a la que únicamente puede llegarse con el pensamiento, como reino de las ideas, como dios y su reino celestial.
Ahora, ¿Qué quiere decir que el espíritu y el alma son solo algo del cuerpo? En el viraje existencial hacia el superhombre, el espíritu y la libertad se reintegran a la tierra, se reconocen como una parte de ella.
El cuerpo es la realidad terrena de nuestra existencia, es la única realidad. Somos tierra. Las cosas, lo existente individual ha surgido en cada caso de la Tierra, ha salido de ella, pero sin por ello haberla abandonado. La Tierra es el fondo sostenedor sobre el que descansa todo existente finito. Está presente en todo, y no está ni lejos ni cerca. Está permanentemente presente, pero nunca es objeto.
¿La Tierra es algo meramente existente? Y por lo que acabamos de decir lo podemos negar, agregando que es lo que hace surgir todo de sí. Tierra es Poiesis. Y de igual manera ve la definición esencial del hombre en su creatividad. En su libertad creadora.
Ahora bien, todas las cosas, ya sean hombres o animales, o simples piedras del campo, son productos de la Tierra, creación de su vida que engendra y que da, que regala. Ésta vida de la Tierra es para Nietzsche, la Voluntad de Poder.
Amor, muerte y placer; noche, insondeabilidad y sepulcros (“Canción de la noche”, “Canción del baile”, “Canción de los sepulcros”): todo esto vibra en la llamada cantarina de lo femenino, de la Mujer de las mujeres, de la que da a luz todo: la Tierra.
En el capitulo “de la superación de sí mismo” dice que el pensador parece ser contrario a toda voluntad de poder; es la entrega pura, no enturbiada por ningún interés, del hombre a lo que existe. Con conceptos se explica el pensador lo existente, detiene el curso del devenir, petrifica en productos estables lo que en verdad jamás se detiene.
Claro, que la superación de sí mismo no tiene aquí un sentido ascético; es precisamente lo contrario de ello. La vida posee una tendencia a ascender, crea productos de poder y no se detiene jamás. Es inquietud y movimiento (no un movimiento lineal, que no se trasciende nunca a sí mismo)
La vida no es una corriente que lo abarca todo, sino más bien, la lucha constante y el antagonismo de todo existente individual contra todos los demás. Forma las tensiones polares en que todo lucha contra todo y sin embargo, ella, envuelve todas las cosas. Éstas, no desaparecen sin más en la indistinción de la vida que todo lo rodea, no se disuelven en ella, antes bien, son lanzadas a la contraposición y la lucha. En el juego de la vida, mora la diferencia.
La Voluntad de Poder no es la tendencia a detenerse en una posición de poder ya conquistada, sino que es siempre voluntad de sobreponer y de sobre dominio. La voluntad de poder hace tales a todas las cosas finitas y las mantiene en movimiento en el antagonismo de la discordia y la lucha. Ahora bien, Nietzsche llega a la voluntad de poder partiendo del hombre creador. Y ambos no son, sin el Tiempo.
El Tiempo, que se desliza más silenciosamente que cualquier otra cosa, es un problema pensarlo en relación al Poder. ¿Es el Tiempo una sucesión infinita de momentos, que todo lo sido está fijo y únicamente lo futuro constituye el ámbito de la Voluntad? ¿No le queda a la Voluntad de Poder otra cosa que reconocer el poder superior del Tiempo, Poder que se encuentra en la fijación de lo sido, es decir, no le queda otra cosa que reconciliarse con el Tiempo inexorable? ¿Puede la Voluntad querer solo ilimitadamente hacia adelante y jamás hacia atrás?
¿Existe un saber más profundo acerca del tiempo para poder dar con estos problemas? Si, lo que Nietzsche expondrá en la tercer parte del Zaratustra, el Eterno Retorno de lo mismo.
Resumen, de los capitulos: "Superhombre y la muerte de Dios" y "La Voluntad de poder" en Fink, La filosofía de Nietzsche
lunes, 8 de agosto de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Aristóteles (Nicolás)
“...la idea de presencia en el sentido de parusía… permanencia. Y ahí otra vez por supuesto que Aristóteles no puede evitar caer en lo que tal vez, no exactamente en lo mismo que el le critica a platón porque este primer motor, objeto de la metafísica, no es un ente místico. Más bien es el resultado deductivo del pensamiento. O sea, si hay sustancias móviles y corruptibles, entonces debe haber una inmóvil e incorruptible, postulada como primer motor, para no ir al infinito en la explicación. O sea que en ese punto, Aristóteles deduce la necesidad de la afirmación de un primer motor. Pero, no salva la distancia del dualismo platónico. Porque después él dice en el libro XII: el primer motor es, motor porque mueve, pone en movimiento sin ser movido. Y otra vez está el problema de cómo explicar la relación de movimiento entre un ente inmaterial de los entes materiales. La explicación que da Aristóteles es que, es una explicación, en todo caso, que está bien, no es mística como el considera la explicación platónica, o sea no es metafórica pero es extremadamente intelectualista, lógica. Dice: el primer motor mueve como aspiración porque siendo acto puro, o sea: perfección, realización completa de todas sus potencias o ausencia completa de toda potencia, en cierto modo todo ente, aun los entes más… las sustancias más imperfectas, en todo ente el movimiento y el pasaje del acto a la potencia es como, digamos así una tendencia a actualizar completamente las potencias. O sea que todo ente tiende a un sin alcanzar, tiende a su realización completa y el tiempo o el paso del tiempo y el movimiento es justamente ese pasaje de los estados actuales a los estados potenciales. Lo que pasa es que ninguna sustancia alcanza a desarrollar completamente todos sus estados potenciales, pero en cierto modo es como si aspirara, dice él, el primer motor mueve por aspiración como modelo, como si aspirara cada ente particular a realizarse completamente y en ese sentido toma entre comillas como modelo al primer motor. O sea, hay también algo de lenguaje simbólico, si se dan cuenta, en Aristóteles. Y por eso también, la posición aristotélica pudo ser conciliada con la concepción de la teología medieval, en Tomás de Aquino. Tal vez no hay la cercanía que si tiene el pensamiento platónico con el mito y hay por supuesto la decisión consiente de Aristóteles de depurar el pensamiento del mito pero no escapa Aristóteles al encuadre general del pensamiento antiguo, como un pensamiento ontológico....”
Desgrabación de clase de "Historia de la Filosofía antigua". Año 2008, I.S.F.D Nº41 de Adrogué, Magister dixit: G.G
Desgrabación de clase de "Historia de la Filosofía antigua". Año 2008, I.S.F.D Nº41 de Adrogué, Magister dixit: G.G
martes, 12 de abril de 2011
Entrevista a Hans Georg Gadamer, hablando sobre su maestro (Nicolás)
El filosofo Hans Georg Gadamer, quizá el último de los discípulos formados con Heidegger, recuerda las clases de su maestro, Martin Heidegger y examina su decisión de apoyar al nazismo. Gadamer evoca las influencias que marcaron a Heidegger y su novelesca pasión con la joven filósofa judía Hannah Arendt. El 26 de mayo se cumplen veinticinco años de la muerte de Martin Heidegger, el controvertido filósofo del siglo XX. Nadie mejor para evocarlo que Hans Georg Gadamer, uno de los más grandes filósofos vivos. En una nota del 22 de enero de 1939, recogida en sus obras completas, Heidegger escribe que Gadamer es, junto con Walter Bröcker, “el único que domina en verdad la filosofía antigua, que constituye el alfa y el omega de la educación filosófica”.
- ¿Cómo conoció a Heidegger?
- En la universidad de Friburgo. Algunos de mis amigos iban a escucharlo y volvían fascinados por la magia de sus claves. Contaban que era una manera completamente nueva de hacer hablar a los textos tradicionales. Así, en el verano de 1923 también yo fui a Friburgo y quedé muy impresionado. Oírlo interpretar a los griegos, a Platón, a Aristóteles, y luego a Pablo, a Agustín, al joven Lutero; verlo trabajar en sus primeras tentativas de hallar un vocabulario filosófico nuevo para expresar el sentido de la existencia humana, fue una experiencia indescriptible. Reinaba la sensación de que estaba naciendo un nuevo astro en la filosofía alemana.
- ¿Tuvo algún contacto con él?
- Al principio, cuando asistí por primera vez a sus seminarios, mantuve con él una relación académica, de alumno y maestro. Cuando vino a Marburgo, en cambio, mantuvimos una relación mucho más intensa, confidencial, casi familiar. Entre otras cosas, fue el padrino de bautismo de mi hija.
- Si examinamos la lista de participantes de los seminarios de Friburgo, se ven nombres que dejaron una fuerte impronta en la filosofía contemporánea alemana.
- Es verdad. En Friburgo estuvieron Marcuse, Horkheimer, Joachim Ritter, Hans Jonas. En una ocasión también estuvo Leo Strauss, pero sólo de paso, cuando Heidegger comentó el primer libro de la Metafísica de Aristóteles. También para él, que estudiaba en la mítica Heidelberg de Max Weber, fue una experiencia inolvidable. Tan es así, que me lo recordó cuando volvimos a vernos en París en el año 1933. En comparación con Heidegger, Weber le parecía un “pobre huerfanito”. Heidegger, en resumen, era sencillamente formidable. Nunca vi un talento filosófico igual.
- Sin embargo, Weber tuvo gran influencia en Heidegger.
- Heidegger había seguído su pensamiento con atención y lo respetaba mucho, aunque veía en él al hombre público. En ese sentido, desde su punto de visto filosófico, lo criticaba. Sin embargo, lo consideraba más interesante que Heinrich Rickert, del cual, por otra parte, Weber tomaba buena parte de sus categorías filosóficas.
- En aquellos años el verdadero descubrimiento de Heidegger fue Nietzsche.
- Nietzsche estaba presente en la cultura alemana desde principios de siglo, a través de las vanguardias artísticas y literarias. También el joven Heidegger respiró esa atmósfera pero más tarde, hacia la mitad de los años treinta, empezó a enfrentarse seriamente con los textos nietzscheanos. Ya existía el libro sobre Nietzsche de Jaspers, de quien Heidegger era amigo, y también el Alfred Baeumler, otro amigo de Heidegger. A todos les resultaba evidente la importancia que tenía Nietzsche en el pensamiento alemán, y también Heidegger quiso dominarlo. La verdad es que no sé si lo logró. Su hijo Hermann me contó que Nietzsche lo hacía entrar en crisis y que en su casa siempre decía: “¡Nietzsche me destruyó!”
- No sabía que Heidegger fuera amigo de Baeumler.
- Hasta cierto punto. Baeumler, por otra parte, no era ningún tonto. Escribió un libro nada malo sobre la Crítica de la razón pura , de Kant. Después, sin embargo, Heidegger criticó su interpretación de Nietzsche. Baeumler, que junto con Ernst Krieck y Alfred Rosenberg, se había convertido en uno de los inspiradores de la política cultural del partido nacional socialista, reaccionó con hostilidad. También se convirtió en acérrimo enemigo mío y trató por todos los medios de obstaculizar mi carrera.
- Háblamos de Nietzsche…
- En aquellos años, en el mundo alemán era prácticamente obligatorio abordarlo. No había filósofo, literato o artista que no hubiera pasado en algún momento de su vida por una etapa nietzscheana. Yo soy uno de los pocos que escaparon a esa fascinación por Nietzsche.
- Ernst Jünger era uno de los grandes intérpretes de Nietzsche. ¿Lo conoció?
- Conocí tanto a Ernst como a Friedrich Georg, su hermano. Eran personas completamente distintas. Ernst era más genial, pero tenía un carácter más difícil. Friedrich Georg, el poeta, en cambio, era un romántico. Nos frecuentamos durante un tiempo. Aprecio sobre todo lo que escribió en el libro La perfección de la técnica . También conocí personalmente a Ernst. Me daba la impresión de un típico hombre de formación militar. Tenía una postura rígida y una voz casi metálica, átona.
- ¿Cuáles fueron, en su opinión, los motivos por los que Heidegger ingresó al partido nacional socialista en 1933 y se hizo designar rector de Friburgo?
- Cuando llegó a Marburgo la noticia de que Heidegger había tomado partido en favor del nazismo, no podíamos creerlo. ¿Heidegger, nazi? “¡Imposible!”, fue nuestra primera reacción. Era absurdo, un sinsentido. Su esperanza de impulsar una renovación de la universidad por medio del movimiento nacional socialista fue de una ingenuidad increíble, sobre todo en el caso de alguien como él, que no tenía idea sobre el funcionamiento de un aparato burocrático. Recuerdo que, tras asumir el cargo, en pocas semanas toda la administración universitaria quedó paralizada. Escrupuloso como era, pretendía ver y controlar personalmente todo aquello que firmaba. Y nunca firmaba algo sin leerlo antes.
- Karl Löwith, que fue discípulo de Heidegger, escribe cosas terribles sobre su conducta después de 1933.
- En realidad, Heidegger hizo todo lo que pudo por ayudar a Löwith, pero no era un valiente y, de todos modos, no habría obtenido nada de los nazis. El destino de Löwith estaba sellado desde el principio. Lo que terminó con la amistad fue que, en esas circunstancias, cuando Heidegger viaja a Roma en 1936 y, al día siguiente de su conferencia, va a buscar a Löwith, no tuvo la delicadeza de quitarse el distintivo del partido. Para Löwith fue una provocación, y eso precipitó la ruptura.
- Se dijo que Heidegger fue antisemita.
- No cabe duda de que Heidegger era temeroso, pero decir que fue antisemita es una necedad. Cuando se hablaba del tema, Paul Friedländer, un colaborador de origen judío que había trabajado con él en Marburgo, decía que para Heidegger el único criterio de selección era la inteligencia, no los orígenes judíos o arios. Por lo demás, sus numerosos discípulos judíos —Löwith, Jonas, Hannah Arendt, Günther Anders, Marcuse—, así como el hecho de que a principios de la década del 30 incluso su asistente, Werner Brock, era judío, constituyen la mejor refutación.
- Sin embargo, la poesía que escribió Celan tras su visita a la cabaña de Todtnauberg, donde vivía el filósofo, alude a que su posición a ese respecto era elusiva.
- No, no creo que la poesía de Celan quiera decir eso. Me parece que interpretar su relación en esos términos es reduccionista, como si no hubieran tenido otro tema de discusión que el nacional socialismo y el holocausto. Seguramente hablaron de otras cosas. Heidegger admiraba mucho la poesía de Celan. La consideraba arte con mayúsculas, la forma del pensamiento poético que él impulsaba. A Celan, por su parte, le interesaban los temas filosóficos que abordaba Heidegger. Ambos compartían un mismo sentimiento respecto de la importancia de la poesía en una época de crisis.
- ¿También rechaza las acusaciones de antisemitismo?
- Sí, y la prueba más convincente es su extraordinaria historia de amor con Hannah Arendt.
- ¿La relación entre ambos había trascendido?
- No, en absoluto. Para nosotros fue una sorpresa, pero eso arroja una luz más humana sobre su personalidad. También la figura de la mujer de Heidegger se revalorizó. Se la suele considerar una nazi fanática pero las cosas no son así. El hecho de que Heidegger decidiera quedarse a su lado significa que, a pesar de todo, Elfride era la mujer indicada para él, y que su organización doméstica le permitía a él ser lo que era. Heidegger tenía una gran fantasía pero al mismo tiempo poseía una disciplina de hierro en lo que respecta al trabajo. Si bien estuvo expuesto a muchas tentaciones, sobre todo en lo que hace al sexo opuesto, consiguió elaborar una obra filosófica de extraordinaria envergadura.
- ¿A qué se refiere cuando alude a las relaciones de Heidegger con el sexo opuesto?
- A que Hannah Arendt fue sólo el comienzo. Es evidente que ella lo hizo feliz, y esa historia es única e irrepetible para Heidegger. Sin embargo, su personalidad carismática tenía para las mujeres una fascinación especial. Después de la historia con Arendt, es probable que haya dejado de reprimirse. Circulan muchas historias al respecto, algunas fundadas.
- ¿Cómo vivió Heidegger la posguerra?
- Había perdido todo. En todo sentido, tanto en lo material como en lo espiritual. Se hundía en una profunda crisis. El drama fue que, en realidad, hacía tiempo que se había distanciado de su entusiasmo inicial por el nazismo que, por otra parte, criticaba en sus clases. Sin embargo, como era una persona muy temerosa, no tuvo la valentía de manifestar abiertamente sus disensos. Una vez terminada la guerra, se lo quería hacer pasar por nazi a pesar de que no lo era.
- ¿Su mujer influyó o no tuvo influencia en su adhesión inicial al nazismo?
- No, es un mito muy extendido pero sin fundamento. Su mujer no era nazi sino simpatizante del partido güelfo, que tenía representación en el parlamento prusiano y cuyo programa político se caracterizaba por su oposición al cesarismo.
- Pero se dice que era una mujer muy rígida, que fue ella quien evitó que su marido asistiera al entierro de Husserl.
- Ese es otro episodio que revela la debilidad de Heidegger. Fue una falta de valentía imperdonable. Estábamos en 1938 y probablemente Heidegger temió que su asistencia pudiera comprometer su posición ante el nazismo. Es verdad que él ya no tenía chance de participar activamente en las decisiones sobre la política cultural del nacional socialismo, como tal vez esperaba cuando aceptó el cargo de rector.
- Usted muestra el costado humano de Heidegger pero, ¿hubo una toma de distancia en el terreno filosófico?
- Percibí con claridad lo peligrosa que era su elección. Mi reacción fue evitar todo contacto con él. No lo vi durante cinco años, pero no por razones morales o porque quisiera manifestarle así mi desacuerdo, sino porque no quería quedar involucrado. Tal vez su único verdadero acto de valentía fue renunciar al rectorado. Fue una verdadera provocación a la jerarquía nacional socialista. La opinión pública no comprendió el significado de ese gesto. Para él fue el principio de las dificultades. En sus clases, quienes lo escuchaban advertían que había una clara toma de distancia respecto del nacional socialismo.
Entrevista realizada por Franco Volpi (Profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Padua, Profesor Visitante en la Universidad Laval de Québec, Poiters y Nissa, además de brindar conferenciuas y seminarios en otras universidades europeas y de América Latina. Es miembro de la consultoría científica de las Revistas Philosophischer Literaturanzeiger, Brentano Studien, Husserl Studien, Les Etudes Philosophiques, Internationale Zeitschrift für Philosophie, Iride, Filosofia politica, Informazione filosofica, como asimismo de la consultoría filosófica de la editorial Adelphi sobre el pensamiento italiano contemporáneo. En 1989 recibió el Premio Montecchio por traducción literaria. Colabora en el diario La Repubblica. Ha publicado entre otras obras: Heidegger e Brentano: L'aristotelismo e il problema dell'univocità' dell'essere nella formazione filosofica del giovane Martin Heidegger; La rinascita della filosofia pratica in Germania; Heidegger e Aristotele; La memoria e l'intelligenza; Sulla fortuna del concetto di Decadence nella cultura tedesca: Nietzsche e le sue fonti francesi; Il nichilismo. Ha traducido y dirigido obras de Gadamer, Heidegger, Schopenauer, Carl Schmitt y Rosa Luxemburg)
- ¿Cómo conoció a Heidegger?
- En la universidad de Friburgo. Algunos de mis amigos iban a escucharlo y volvían fascinados por la magia de sus claves. Contaban que era una manera completamente nueva de hacer hablar a los textos tradicionales. Así, en el verano de 1923 también yo fui a Friburgo y quedé muy impresionado. Oírlo interpretar a los griegos, a Platón, a Aristóteles, y luego a Pablo, a Agustín, al joven Lutero; verlo trabajar en sus primeras tentativas de hallar un vocabulario filosófico nuevo para expresar el sentido de la existencia humana, fue una experiencia indescriptible. Reinaba la sensación de que estaba naciendo un nuevo astro en la filosofía alemana.
- ¿Tuvo algún contacto con él?
- Al principio, cuando asistí por primera vez a sus seminarios, mantuve con él una relación académica, de alumno y maestro. Cuando vino a Marburgo, en cambio, mantuvimos una relación mucho más intensa, confidencial, casi familiar. Entre otras cosas, fue el padrino de bautismo de mi hija.
- Si examinamos la lista de participantes de los seminarios de Friburgo, se ven nombres que dejaron una fuerte impronta en la filosofía contemporánea alemana.
- Es verdad. En Friburgo estuvieron Marcuse, Horkheimer, Joachim Ritter, Hans Jonas. En una ocasión también estuvo Leo Strauss, pero sólo de paso, cuando Heidegger comentó el primer libro de la Metafísica de Aristóteles. También para él, que estudiaba en la mítica Heidelberg de Max Weber, fue una experiencia inolvidable. Tan es así, que me lo recordó cuando volvimos a vernos en París en el año 1933. En comparación con Heidegger, Weber le parecía un “pobre huerfanito”. Heidegger, en resumen, era sencillamente formidable. Nunca vi un talento filosófico igual.
- Sin embargo, Weber tuvo gran influencia en Heidegger.
- Heidegger había seguído su pensamiento con atención y lo respetaba mucho, aunque veía en él al hombre público. En ese sentido, desde su punto de visto filosófico, lo criticaba. Sin embargo, lo consideraba más interesante que Heinrich Rickert, del cual, por otra parte, Weber tomaba buena parte de sus categorías filosóficas.
- En aquellos años el verdadero descubrimiento de Heidegger fue Nietzsche.
- Nietzsche estaba presente en la cultura alemana desde principios de siglo, a través de las vanguardias artísticas y literarias. También el joven Heidegger respiró esa atmósfera pero más tarde, hacia la mitad de los años treinta, empezó a enfrentarse seriamente con los textos nietzscheanos. Ya existía el libro sobre Nietzsche de Jaspers, de quien Heidegger era amigo, y también el Alfred Baeumler, otro amigo de Heidegger. A todos les resultaba evidente la importancia que tenía Nietzsche en el pensamiento alemán, y también Heidegger quiso dominarlo. La verdad es que no sé si lo logró. Su hijo Hermann me contó que Nietzsche lo hacía entrar en crisis y que en su casa siempre decía: “¡Nietzsche me destruyó!”
- No sabía que Heidegger fuera amigo de Baeumler.
- Hasta cierto punto. Baeumler, por otra parte, no era ningún tonto. Escribió un libro nada malo sobre la Crítica de la razón pura , de Kant. Después, sin embargo, Heidegger criticó su interpretación de Nietzsche. Baeumler, que junto con Ernst Krieck y Alfred Rosenberg, se había convertido en uno de los inspiradores de la política cultural del partido nacional socialista, reaccionó con hostilidad. También se convirtió en acérrimo enemigo mío y trató por todos los medios de obstaculizar mi carrera.
- Háblamos de Nietzsche…
- En aquellos años, en el mundo alemán era prácticamente obligatorio abordarlo. No había filósofo, literato o artista que no hubiera pasado en algún momento de su vida por una etapa nietzscheana. Yo soy uno de los pocos que escaparon a esa fascinación por Nietzsche.
- Ernst Jünger era uno de los grandes intérpretes de Nietzsche. ¿Lo conoció?
- Conocí tanto a Ernst como a Friedrich Georg, su hermano. Eran personas completamente distintas. Ernst era más genial, pero tenía un carácter más difícil. Friedrich Georg, el poeta, en cambio, era un romántico. Nos frecuentamos durante un tiempo. Aprecio sobre todo lo que escribió en el libro La perfección de la técnica . También conocí personalmente a Ernst. Me daba la impresión de un típico hombre de formación militar. Tenía una postura rígida y una voz casi metálica, átona.
- ¿Cuáles fueron, en su opinión, los motivos por los que Heidegger ingresó al partido nacional socialista en 1933 y se hizo designar rector de Friburgo?
- Cuando llegó a Marburgo la noticia de que Heidegger había tomado partido en favor del nazismo, no podíamos creerlo. ¿Heidegger, nazi? “¡Imposible!”, fue nuestra primera reacción. Era absurdo, un sinsentido. Su esperanza de impulsar una renovación de la universidad por medio del movimiento nacional socialista fue de una ingenuidad increíble, sobre todo en el caso de alguien como él, que no tenía idea sobre el funcionamiento de un aparato burocrático. Recuerdo que, tras asumir el cargo, en pocas semanas toda la administración universitaria quedó paralizada. Escrupuloso como era, pretendía ver y controlar personalmente todo aquello que firmaba. Y nunca firmaba algo sin leerlo antes.
- Karl Löwith, que fue discípulo de Heidegger, escribe cosas terribles sobre su conducta después de 1933.
- En realidad, Heidegger hizo todo lo que pudo por ayudar a Löwith, pero no era un valiente y, de todos modos, no habría obtenido nada de los nazis. El destino de Löwith estaba sellado desde el principio. Lo que terminó con la amistad fue que, en esas circunstancias, cuando Heidegger viaja a Roma en 1936 y, al día siguiente de su conferencia, va a buscar a Löwith, no tuvo la delicadeza de quitarse el distintivo del partido. Para Löwith fue una provocación, y eso precipitó la ruptura.
- Se dijo que Heidegger fue antisemita.
- No cabe duda de que Heidegger era temeroso, pero decir que fue antisemita es una necedad. Cuando se hablaba del tema, Paul Friedländer, un colaborador de origen judío que había trabajado con él en Marburgo, decía que para Heidegger el único criterio de selección era la inteligencia, no los orígenes judíos o arios. Por lo demás, sus numerosos discípulos judíos —Löwith, Jonas, Hannah Arendt, Günther Anders, Marcuse—, así como el hecho de que a principios de la década del 30 incluso su asistente, Werner Brock, era judío, constituyen la mejor refutación.
- Sin embargo, la poesía que escribió Celan tras su visita a la cabaña de Todtnauberg, donde vivía el filósofo, alude a que su posición a ese respecto era elusiva.
- No, no creo que la poesía de Celan quiera decir eso. Me parece que interpretar su relación en esos términos es reduccionista, como si no hubieran tenido otro tema de discusión que el nacional socialismo y el holocausto. Seguramente hablaron de otras cosas. Heidegger admiraba mucho la poesía de Celan. La consideraba arte con mayúsculas, la forma del pensamiento poético que él impulsaba. A Celan, por su parte, le interesaban los temas filosóficos que abordaba Heidegger. Ambos compartían un mismo sentimiento respecto de la importancia de la poesía en una época de crisis.
- ¿También rechaza las acusaciones de antisemitismo?
- Sí, y la prueba más convincente es su extraordinaria historia de amor con Hannah Arendt.
- ¿La relación entre ambos había trascendido?
- No, en absoluto. Para nosotros fue una sorpresa, pero eso arroja una luz más humana sobre su personalidad. También la figura de la mujer de Heidegger se revalorizó. Se la suele considerar una nazi fanática pero las cosas no son así. El hecho de que Heidegger decidiera quedarse a su lado significa que, a pesar de todo, Elfride era la mujer indicada para él, y que su organización doméstica le permitía a él ser lo que era. Heidegger tenía una gran fantasía pero al mismo tiempo poseía una disciplina de hierro en lo que respecta al trabajo. Si bien estuvo expuesto a muchas tentaciones, sobre todo en lo que hace al sexo opuesto, consiguió elaborar una obra filosófica de extraordinaria envergadura.
- ¿A qué se refiere cuando alude a las relaciones de Heidegger con el sexo opuesto?
- A que Hannah Arendt fue sólo el comienzo. Es evidente que ella lo hizo feliz, y esa historia es única e irrepetible para Heidegger. Sin embargo, su personalidad carismática tenía para las mujeres una fascinación especial. Después de la historia con Arendt, es probable que haya dejado de reprimirse. Circulan muchas historias al respecto, algunas fundadas.
- ¿Cómo vivió Heidegger la posguerra?
- Había perdido todo. En todo sentido, tanto en lo material como en lo espiritual. Se hundía en una profunda crisis. El drama fue que, en realidad, hacía tiempo que se había distanciado de su entusiasmo inicial por el nazismo que, por otra parte, criticaba en sus clases. Sin embargo, como era una persona muy temerosa, no tuvo la valentía de manifestar abiertamente sus disensos. Una vez terminada la guerra, se lo quería hacer pasar por nazi a pesar de que no lo era.
- ¿Su mujer influyó o no tuvo influencia en su adhesión inicial al nazismo?
- No, es un mito muy extendido pero sin fundamento. Su mujer no era nazi sino simpatizante del partido güelfo, que tenía representación en el parlamento prusiano y cuyo programa político se caracterizaba por su oposición al cesarismo.
- Pero se dice que era una mujer muy rígida, que fue ella quien evitó que su marido asistiera al entierro de Husserl.
- Ese es otro episodio que revela la debilidad de Heidegger. Fue una falta de valentía imperdonable. Estábamos en 1938 y probablemente Heidegger temió que su asistencia pudiera comprometer su posición ante el nazismo. Es verdad que él ya no tenía chance de participar activamente en las decisiones sobre la política cultural del nacional socialismo, como tal vez esperaba cuando aceptó el cargo de rector.
- Usted muestra el costado humano de Heidegger pero, ¿hubo una toma de distancia en el terreno filosófico?
- Percibí con claridad lo peligrosa que era su elección. Mi reacción fue evitar todo contacto con él. No lo vi durante cinco años, pero no por razones morales o porque quisiera manifestarle así mi desacuerdo, sino porque no quería quedar involucrado. Tal vez su único verdadero acto de valentía fue renunciar al rectorado. Fue una verdadera provocación a la jerarquía nacional socialista. La opinión pública no comprendió el significado de ese gesto. Para él fue el principio de las dificultades. En sus clases, quienes lo escuchaban advertían que había una clara toma de distancia respecto del nacional socialismo.
Entrevista realizada por Franco Volpi (Profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Padua, Profesor Visitante en la Universidad Laval de Québec, Poiters y Nissa, además de brindar conferenciuas y seminarios en otras universidades europeas y de América Latina. Es miembro de la consultoría científica de las Revistas Philosophischer Literaturanzeiger, Brentano Studien, Husserl Studien, Les Etudes Philosophiques, Internationale Zeitschrift für Philosophie, Iride, Filosofia politica, Informazione filosofica, como asimismo de la consultoría filosófica de la editorial Adelphi sobre el pensamiento italiano contemporáneo. En 1989 recibió el Premio Montecchio por traducción literaria. Colabora en el diario La Repubblica. Ha publicado entre otras obras: Heidegger e Brentano: L'aristotelismo e il problema dell'univocità' dell'essere nella formazione filosofica del giovane Martin Heidegger; La rinascita della filosofia pratica in Germania; Heidegger e Aristotele; La memoria e l'intelligenza; Sulla fortuna del concetto di Decadence nella cultura tedesca: Nietzsche e le sue fonti francesi; Il nichilismo. Ha traducido y dirigido obras de Gadamer, Heidegger, Schopenauer, Carl Schmitt y Rosa Luxemburg)
martes, 1 de marzo de 2011
mensaje de Estocolmo (Nicolás)
J. D. Perón, desde Madrid, difundido el 21 de febrero de 1972.
Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de escolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor- que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.
Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.
La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.
Los hechos
El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.
La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.
En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la vida sedentaria.
Despilfarro masivo
Las mal llamadas “Sociedades de Consumo”, son, en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.
No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales - la de los países de baja tecnología en particular - sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.
El espejismo de la tecnología
Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma - el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie.
El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación.
Después de la tierra, el mar…
En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de protección de la fauna y flora marinas.
…Y el agua potable
La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problemas mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.
Alimentos y armas
Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo, todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.
Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.
A este maremagnum de problemas creados artificialmente se suman el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual ” ratio ” de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2.500 cada ser humano dispondrá de solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de 20 años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.
Política demográfica
Es indudable pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya por el retardo con que comenzaremos,. no producirá sus efectos antes del fin de la década en materia educativa, y antes de fin de siglo en materia ocupacional. Y que además la política demográfica no produce los efectos deseados sino va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía del mercado, o aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes
Qué hacer
Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aun que en última instancia tenga como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.
Para poner freno e invertir la marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:
1. Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.
2. Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible que los recursos naturales resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población es aumentar la reducción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.
3. Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos.
4. La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna. y que la justicia social debe exigirse en la base de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se trate. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionar el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental.
5. Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente exhausto y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.
6. El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para la Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales.
7. La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de la ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de la Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad; es el problema.
8. Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacional.
9. Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados unidos dentro de la comunidad internacional.
Nosotros los del tercer mundo
Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:
1- Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes .Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana.
2- De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos.
3- En defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria.
4- No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.
La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.
En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.
J. D. Perón, desde Madrid, difundido el 21 de febrero de 1972.
Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de escolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor- que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.
Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.
La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.
Los hechos
El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.
La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.
En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la vida sedentaria.
Despilfarro masivo
Las mal llamadas “Sociedades de Consumo”, son, en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.
No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales - la de los países de baja tecnología en particular - sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.
El espejismo de la tecnología
Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma - el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie.
El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación.
Después de la tierra, el mar…
En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de protección de la fauna y flora marinas.
…Y el agua potable
La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problemas mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.
Alimentos y armas
Por otra parte, a pesar de la llamada revolución verde, el Tercer Mundo, todavía no ha alcanzado a producir la cantidad de alimentos que consume, y para llegar a su autoabastecimiento necesita un desarrollo industrial, reformas estructurales y la vigencia de una justicia social que todavía está lejos de alcanzar. Para colmo, el desarrollo de la producción de alimentos sustitutivos está frenada por la insuficiencia financiera y las dificultades técnicas.
Por supuesto todos estos desatinos culminan con una tan desenfrenada como irracional carrera armamentista que le cuesta a la humanidad 200.000 millones de dólares anuales.
A este maremagnum de problemas creados artificialmente se suman el crecimiento explosivo de la humanidad. El número de seres humanos que puebla el planeta se ha duplicado en el último siglo y volverá a duplicarse para fines del actual o comienzos del próximo, de continuar la actual ” ratio ” de crecimiento. De seguir por este camino, en el año 2.500 cada ser humano dispondrá de solo metro cuadrado sobre el planeta. Esta visión global está lejana en el tiempo, pero no difiere mucho de la que ya corresponde a las grandes urbes, y no debe olvidarse que dentro de 20 años más de la mitad de la humanidad vivirá en ciudades grandes y medianas.
Política demográfica
Es indudable pues, que la humanidad necesita tener una política demográfica. La cuestión es que aún poniéndola en práctica, ya por el retardo con que comenzaremos,. no producirá sus efectos antes del fin de la década en materia educativa, y antes de fin de siglo en materia ocupacional. Y que además la política demográfica no produce los efectos deseados sino va acompañada de una política económica y social correspondiente. De todos modos, mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales en los centros altamente industrializados donde rige la economía del mercado, o aquellos países que han copiado sus modelos de desarrollo. Lo que no debe aceptarse es que la política demográfica esté basada en la acción de píldoras que ponen en peligro la salud de quienes la toman o de sus descendientes
Qué hacer
Si se observan en su conjunto los problemas que se nos plantean y que hemos enumerado, comprobaremos que provienen tanto de la codicia y la imprevisión humana, como de las características de algunos sistemas sociales, del abuso de la tecnología, del desconocimiento de las relaciones biológicas y de la progresión natural del crecimiento de la población humana. Esta heterogeneidad de causas debe dar lugar a una heterogeneidad de respuestas, aun que en última instancia tenga como denominador común la utilización de la inteligencia humana. A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia.
Para poner freno e invertir la marcha hacia el desastre es menester aceptar algunas premisas:
1. Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza.
2. Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible que los recursos naturales resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre; que el crecimiento de la población es aumentar la reducción y mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.
3. Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos.
4. La modificación de las estructuras sociales y productivas en el mundo implica que el lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna. y que la justicia social debe exigirse en la base de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes necesarios; consecuentemente, las prioridades de producción de bienes y servicios deben ser alteradas en mayor o menor grado según el país de que se trate. En otras palabras: necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionar el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental.
5. Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente exhausto y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.
6. El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana, según las condiciones particulares de cada país (esto no rige para la Argentina, por ejemplo) y en el marco de políticas económicas y sociales globalmente racionales.
7. La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de la ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de la Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad; es el problema.
8. Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con la justicia social, el de la soberanía política y la independencia económica del Tercer Mundo, y la distensión y la cooperación internacional.
9. Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados unidos dentro de la comunidad internacional.
Nosotros los del tercer mundo
Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:
1- Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes .Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana.
2- De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos.
3- En defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria.
4- No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción estará en condiciones de enfrentar las angustiosamente difíciles décadas que se avecinan.
La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.
En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados. Por eso convoco a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria.
J. D. Perón, desde Madrid, difundido el 21 de febrero de 1972.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Razón finita pura y sensible. (Nicolás)
"La fundamentación kantiana de la metafísica pregunta por el fundamento de la posibilidad interna de la unidad esencial del concimiento ontológico. Ésta se impone, en contra de la dualidad inicial de las dos fuentes fundamentales del espíritu (sensibilidad y entendimiento), como facultad intermedia que es el centro originariamente intuitivo. La interpretación de la imaginación trascendental como raíz, es decir, la explicitación de la manera en que la síntesis pura produce las dos ramas y las mantiene nos conduce al tiempo originario. Éste, en tanto forma originariamente la triplicidad unitaria del avenir, el sido y el presente en general, posibilita la “facultad” de la síntesis pura, es decir, posibilita lo que es capaz de producir: la unión de los tres elementos del conocimineto ontológico, en cuya unidad se forma la trascendencia.
Los modos de la síntesis pura- aprehensión pura. Reproducción pura, reconocimiento puro- no son tres porque se refieran al estado porque se refieran a los tres elementos del conocimiento puro, sino porque, siendo en sí originariamente uno, forman el tiempo, constituyen la temporación del tiempo mismo. Porque estos modos de la síntesis pura son originariamente uno en la triplicidad unitaria del tiempo, se encuentra en ellos la posibilidad de la unión originaria de los tres elementos del conocimiento puro. Y eso también el elemento originalmente intuitivo, la imaginación trascendental, en apariencia sólo una facultad intermedia y media, no es otra cosa que el tiempo originario. El tiempo originario posibilita la imaginación trascendental que, en sí, es esencialmente receptividad espontánea y espontaneidad receptiva. Únicamente esta raigambre en el tiempo hace que la imaginación trascendental pueda ser la raíz de la trascendencia. Solamente en esa unidad pueden la sensibilidad pura como receptividad espontánea y la apercepción pura como espontaneidad receptiva pertenecerse mutuamente y formar la esencia homogénea de una razón finita pura y sensible. Los conocimientos ontológicos son determinaciones trascendentales del tiempo, porque la trascendencia se temporacía en el tiempo originario."
Heidegger, Martin. Kant y el Problema de la Metafísica. Fondo de Cultura Económica. México D. F.
Los modos de la síntesis pura- aprehensión pura. Reproducción pura, reconocimiento puro- no son tres porque se refieran al estado porque se refieran a los tres elementos del conocimiento puro, sino porque, siendo en sí originariamente uno, forman el tiempo, constituyen la temporación del tiempo mismo. Porque estos modos de la síntesis pura son originariamente uno en la triplicidad unitaria del tiempo, se encuentra en ellos la posibilidad de la unión originaria de los tres elementos del conocimiento puro. Y eso también el elemento originalmente intuitivo, la imaginación trascendental, en apariencia sólo una facultad intermedia y media, no es otra cosa que el tiempo originario. El tiempo originario posibilita la imaginación trascendental que, en sí, es esencialmente receptividad espontánea y espontaneidad receptiva. Únicamente esta raigambre en el tiempo hace que la imaginación trascendental pueda ser la raíz de la trascendencia. Solamente en esa unidad pueden la sensibilidad pura como receptividad espontánea y la apercepción pura como espontaneidad receptiva pertenecerse mutuamente y formar la esencia homogénea de una razón finita pura y sensible. Los conocimientos ontológicos son determinaciones trascendentales del tiempo, porque la trascendencia se temporacía en el tiempo originario."
Heidegger, Martin. Kant y el Problema de la Metafísica. Fondo de Cultura Económica. México D. F.
jueves, 17 de febrero de 2011
Progreso (Nicolás)
Los Renacentistas (XVI) no se encontraban en la posesión de una nueva cultura… es por ello que se limitaban (en contra de la cultura medieval) a revalorizar la cultura antigua, el clasicismo grecorromano, a reintroducir los pensadores, escritores y poetas de la antigüedad, o a reinterpretarlos.
En el siglo XVII, la cultura criticada no es solo la medieval si no también la humanística, la cultura antigua. Es que ya en el siglo XVII las Naciones Europeas han comenzado a desarrollar una cultura nueva y especifica y con ella la convicción de superioridad. No solo frente a los hombres y culturas precedentes si no también frente a los no europeos (hoy llamados pueblos del tercer mundo)
Aun con el escepticismo de Montaigne y con la superación de éste por parte de Descartes (con la hipótesis de genio maligno), cuando en Descartes parece ser que no hay superioridad entre un pueblo y otro, donde la razón es lo mejor repartido del hombre y todos la tienen. Esta se autoproclama universal, y cae en la razón Europea superior.
Esta Idea de progreso y superioridad en Europa, en Hegel tiene un carácter espiritual e idealista, en la medida en que el progreso esta determinado por el desarrollo de la Idea absoluta en el cumplimiento de su fín, que es alcanzar el total autoconocimiento de sí misma.
El desarrollo de la idea es justamente el fundamento del progreso.
Para Hegel La historia universal es la historia del progreso de la libertad… del despotismo oriental (donde solo un hombre es libre).
Para Marx el progreso esta determinado y autorizado por el desarrollo de las fuerzas productivas. A cada grupo de estas corresponde determinadas relaciones de producción y sobre esta base se elevan las superestructuras políticas, jurídicas e ideológicas.
En lo que se refiere a la superestructura ideológica Marx sostiene que las ideas dominantes de cada época son las de la clase dominante. La clase que ejerce el poder material, también ejerce el poder espiritual, que le permite consolidar justificar o enmascarar ese dominio.
Estas mismas ideas no se entienden como ideas producidas por la clase dominante, la misma clase dominante imagina que las cosas son así, se piensa que su propio interés es el interés común.
Es decir, al principio el interés de la clase revolucionaria que obtiene el poder coincide con las demás clases oprimidas y revolucionarias, en la medida en que tienden a destruir las relaciones de producción anacrónicas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero en cuanto esta clase revolucionaria obtiene el poder, su interés se separa de las otras clases que siguen siendo explotadas en el nuevo orden social.
Ahora si la ideología cumple la función de consolidar, justificar y enmascarar…presenta las relaciones sociales existentes como naturales y externas, inmutables. Ocultando que son históricas y sujetas al cambio (como todas las anteriores).
En la filosofía sucede lo mismo, la razón y las ideas innatas, la razón y las estructuras a priori que en Descartes, y en Kant aparecen como eternas, inmutables y universales. Eternizan y universalizan distintos momentos de una razón histórica particular y determinada.
Esa filosofía es la más avanzada hasta hoy porque representa e idealiza los intereses y objetivos de la clase más avanzada, la clase dominante la sociedad capitalista.
Conclusión: tanto Hegel como Marx, justifican y recuperan la filosofía burguesa. También Descartes y Kant expresan la toma de consciencia de una etapa superior del desarrollo del hombre, el capitalismo.
Hegel, muestra su carácter histórico, Marx no solo denuncia su carácter histórico, sino también la mitificación ideológica, en cuanto el la presenta como eterno y universal lo que es histórico y particular, como espiritual e ideal lo que es económico y material.
Pero ni uno, ni otro señalan lo que nuestra situación histórica nos permite ver (es decir, la situación de los habitantes de una zona que desde el siglo XV han constituido parte de la periferia dependiente y explotada del sistema mundial, y contemporáneos del siglo XX).
Descartes y Kant no solo eternizan, inmovilizan, universalizan una razón histórica y particular, si no que eternizan y universalizan, como propias del hombre en cuanto tal, como propias de la especie, una razón, un sistema de categorías, de valores, de creencias, una ética, una política, etc. Que solo son, a lo sumo europeas.
Esto ejerce como función enmascarar, consolidar y justificar el dominio de las sociedades europeas que ejercen en la época moderna.
La antinomia racionalidad/irracionalidad es una forma de maniqueísmo a-histórico que permite justificar filosóficamente, la expansión colonial, en nombre de la razón. Pero que es racional y que irracional ha sido unilateralmente resuelto por las sociedades más avanzadas que se autoproclaman portadoras de la razón.
Este texto es un simple resumen de una desgrabación, realizada por alguién, en alguna universidad (seguramente la Universidad de Buenos Aires), en algún año, en algún teórico o práctico de la Profesora Amelia Podetti. Con todo nuestro respeto, nos atrevemos a publicar sus palabras, y a sintetizarlas en este resumen. En honor a su pensar.
En el siglo XVII, la cultura criticada no es solo la medieval si no también la humanística, la cultura antigua. Es que ya en el siglo XVII las Naciones Europeas han comenzado a desarrollar una cultura nueva y especifica y con ella la convicción de superioridad. No solo frente a los hombres y culturas precedentes si no también frente a los no europeos (hoy llamados pueblos del tercer mundo)
Aun con el escepticismo de Montaigne y con la superación de éste por parte de Descartes (con la hipótesis de genio maligno), cuando en Descartes parece ser que no hay superioridad entre un pueblo y otro, donde la razón es lo mejor repartido del hombre y todos la tienen. Esta se autoproclama universal, y cae en la razón Europea superior.
Esta Idea de progreso y superioridad en Europa, en Hegel tiene un carácter espiritual e idealista, en la medida en que el progreso esta determinado por el desarrollo de la Idea absoluta en el cumplimiento de su fín, que es alcanzar el total autoconocimiento de sí misma.
El desarrollo de la idea es justamente el fundamento del progreso.
Para Hegel La historia universal es la historia del progreso de la libertad… del despotismo oriental (donde solo un hombre es libre).
Para Marx el progreso esta determinado y autorizado por el desarrollo de las fuerzas productivas. A cada grupo de estas corresponde determinadas relaciones de producción y sobre esta base se elevan las superestructuras políticas, jurídicas e ideológicas.
En lo que se refiere a la superestructura ideológica Marx sostiene que las ideas dominantes de cada época son las de la clase dominante. La clase que ejerce el poder material, también ejerce el poder espiritual, que le permite consolidar justificar o enmascarar ese dominio.
Estas mismas ideas no se entienden como ideas producidas por la clase dominante, la misma clase dominante imagina que las cosas son así, se piensa que su propio interés es el interés común.
Es decir, al principio el interés de la clase revolucionaria que obtiene el poder coincide con las demás clases oprimidas y revolucionarias, en la medida en que tienden a destruir las relaciones de producción anacrónicas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero en cuanto esta clase revolucionaria obtiene el poder, su interés se separa de las otras clases que siguen siendo explotadas en el nuevo orden social.
Ahora si la ideología cumple la función de consolidar, justificar y enmascarar…presenta las relaciones sociales existentes como naturales y externas, inmutables. Ocultando que son históricas y sujetas al cambio (como todas las anteriores).
En la filosofía sucede lo mismo, la razón y las ideas innatas, la razón y las estructuras a priori que en Descartes, y en Kant aparecen como eternas, inmutables y universales. Eternizan y universalizan distintos momentos de una razón histórica particular y determinada.
Esa filosofía es la más avanzada hasta hoy porque representa e idealiza los intereses y objetivos de la clase más avanzada, la clase dominante la sociedad capitalista.
Conclusión: tanto Hegel como Marx, justifican y recuperan la filosofía burguesa. También Descartes y Kant expresan la toma de consciencia de una etapa superior del desarrollo del hombre, el capitalismo.
Hegel, muestra su carácter histórico, Marx no solo denuncia su carácter histórico, sino también la mitificación ideológica, en cuanto el la presenta como eterno y universal lo que es histórico y particular, como espiritual e ideal lo que es económico y material.
Pero ni uno, ni otro señalan lo que nuestra situación histórica nos permite ver (es decir, la situación de los habitantes de una zona que desde el siglo XV han constituido parte de la periferia dependiente y explotada del sistema mundial, y contemporáneos del siglo XX).
Descartes y Kant no solo eternizan, inmovilizan, universalizan una razón histórica y particular, si no que eternizan y universalizan, como propias del hombre en cuanto tal, como propias de la especie, una razón, un sistema de categorías, de valores, de creencias, una ética, una política, etc. Que solo son, a lo sumo europeas.
Esto ejerce como función enmascarar, consolidar y justificar el dominio de las sociedades europeas que ejercen en la época moderna.
La antinomia racionalidad/irracionalidad es una forma de maniqueísmo a-histórico que permite justificar filosóficamente, la expansión colonial, en nombre de la razón. Pero que es racional y que irracional ha sido unilateralmente resuelto por las sociedades más avanzadas que se autoproclaman portadoras de la razón.
Este texto es un simple resumen de una desgrabación, realizada por alguién, en alguna universidad (seguramente la Universidad de Buenos Aires), en algún año, en algún teórico o práctico de la Profesora Amelia Podetti. Con todo nuestro respeto, nos atrevemos a publicar sus palabras, y a sintetizarlas en este resumen. En honor a su pensar.
viernes, 28 de enero de 2011
Breve sugerencia (Facundo)
Interiorizarse en el verdadero conocimiento, aquél según el cual podemos tomar determinaciones vitalmente trascendentales, tiene una faceta verdaderamente negativa. Uno, poco a poco, va quedándose solo. Se descubre demasiado tempranamente que ni la mitad de las personas son conscientes de la mitad de sus actos, y, lo que es peor, que muchas de esas personas tienen su voluntad legitimada por instituciones.
Uno se ubica a si mismo metafísicamente más allá, pero permanece efectivamente subyugado.
Uno se ubica a si mismo metafísicamente más allá, pero permanece efectivamente subyugado.
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