miércoles, 8 de diciembre de 2010

Maldición de Malinche (Nicolás)

de Gabino Palomares

Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.

Se oyó la voz del monarca
de que el Dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.

Sólo el valor de unos cuántos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.

Porque los dioses ni comen,
ni gozan con lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.

En ese error entregamos
la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos.

Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura
nuestro pan, nuestro dinero.

Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.

Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.

Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.

Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

¡Oh, Maldición de Malinche!
¡Enfermedad del presente!
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?

domingo, 5 de diciembre de 2010

Gadamer hablando sobre la "Voluntad" en una entrevista para la RAI - parte 2 - (Facundo)

La Voluntad Racional
Es, quizás, necesario reflexionar por un momento sobre el significado que la noción filosófica de Voluntad ha tenido en nuestro contexto cultural europeo. En un cierto sentido se puede decir que el elemento determinante de toda la civilización europea se apreciable justamente en la ‘resolución’ con la cual la ciencia y la técnica, recurriendo a las exploraciones y a las energías civilizadoras y colonizadoras, se han impuesto sobre todo el mundo conocido. Pero ¿Qué significa ‘voluntad’, y de donde viene este concepto? En el griego antiguo no encontramos noción alguna de voluntad. Wilhelm Dilthey fue el primero en concebir la recepción latina de la filosofía y del pensamiento de los Griegos como afirmaciones de la ‘Voluntad romana’, verdadero fruto del poder imperial, que desde Roma se encaminó a lo largo de esos antiguos caminos, cuyos pavimentos se admiran todavía hoy en nuestras excavaciones. Esto es: una fuerza racional de voluntad, presente en la civilización romana, se difunde en todo el mundo europeo. Todavía, la voluntad estaba estrechamente ligada al saber y a la razón, que aun en el pensamiento teológico medieval podemos distinguir entre los Dominicanos, que subrayan la impronta aristotélica, contemplativa, en el concepto de Dios y en la noción de Ser… y aquellas tendencias voluntaristicas, que encontraron al fin una expresión en el Nominalismo del medioevo tardío, para el cual Dios aparecía sobre todo como una especie de potencia inescrutable. De aquí la autodefensa de la voluntad de busqueda de las ciencias modernas, que construyeron sus certezas y saberes en las pequeñas dimensiones dado que la creación y su conocimiento no representaban más el ideal ultimo a conseguir-lograr para sentirse como en casa en este mundo. Me parece que este sea un punto importante a considerar, que con la noción nominalista de Dios, de la omnipotencia de Dios, el cual intenta recoger sus fuerzas en frente al poder del hombre, la unidad de Razón y Voluntad… sea puesta un poco en duda. Esta perdura hasta la filosofía kantiana, hasta los límites del pensamiento de Schelling, donde la claridad de la Razón y la energía de la voluntad están indisolublemente conectadas.

La voluntad Ciega
La filosofía moral de Kant es titulada ‘Critica de la Razón Práctica’. Con Schopenhauer el mundo es pensado como voluntad y representación. La Voluntad está, por decirlo así, en el primer plano, pero no ya como voluntad racional, es decir, como querer iluminado, que busca concebir en términos nuevos el secreto de la existencia y de la libertad humana; ahora se trata en cambio de una voluntad obtusa, ciega, esa terrible realidad que hacia horrorizar a Schelling, quien habló del terror ante la naturaleza. La voluntad es una potencia inquietante, que hace pensar a la vida como un deseo siempre insatisfecho y siempre insaciable, una tormentosa llama de liberación y de rescate… Esto explica porque un hombre como Schopenhauer había buscado otras formas de emancipación de la voluntad, porque los Indios lo atrajeron tanto, porque había repensado en estos términos la ‘cosa en si’ de Kant, la cual se contrapone al mundo de los fenómenos, lo único accesible al saber humano. Improvisadamente aparece que la ‘cosa en si’ no es más una ‘cosa’, en cambio el poder mismo de la voluntad, que todo lo penetra, y del cual se busca desvincularse en el mundo de la representación. Con este propósito, en primer lugar el arte y la religión adquieren una función liberadora y redentora en el pensamiento de Schopenhauer. Entendemos, por otro lado, porque esto permite –por un lado- experimentar la vida en toda su realidad impenetrable, pero al mismo tiempo también sustraerse de ella, como ocurre en el budismo, en el cual el velo de Maya, en el cual los mortales vacilan inciertos, se abre a una más profunda verdad de salvación. Se puede bien comprender que cosa ronda-circula la secularización de la edad moderna es estas aspiraciones schopenhauerianas hacia la trascendencia, reflejadas en los dramas musicales de Richard Wagner –en particular en las obras tardías que Nietzsche no quería reconocer-: el intento de conciliar este deseo de rescate-salvación con la herencia del Cristianismo –se piensa en Parsifal-.

Fuente: http://www.emsf.rai.it/gadamer/indice.htm

viernes, 3 de diciembre de 2010

Gadamer hablando sobre la "Voluntad" en una entrevista para la RAI - parte 1 - (Facundo)

Las Instancias de la Voluntad
Es este, en efecto, el trato característico de la época: la ‘filosofía de la vida’ ve la luz quizá mas vigorosamente en la gran literatura del Ochocientos, pero encuentra una decidida afirmación también en el pensamiento, si bien al margen de la filosofía oficial y lejano de las cátedras universitarias. Tenemos un ejemplo evidente si pensamos en la influencia de Schopenhauer sobre la burguesía alemana –y no solo alemana!-; la resonancia de Schopenhauer representa, como veremos, un hecho del todo inusual: solo hacia mitad del siglo 19, en el 1850, su opera conoce una improvisada notoriedad en todo el mundo. Se trata de un libro escrito en el 1819: El mundo como voluntad y representación, redactado en la época de los grandes pensadores del idealismo alemán. Arthur Schopenhauer estaba habilitado en Berlín como docente libre, pero su enorme autoestima llego a inducirlo –o mejor, seducirlo- a tener sus lecciones en el mismo horario que Hegel. Nos podemos imaginar los bancos vacíos, en frente a los cuales debe de haber hablado. Así, después de haber lanzado violentos ataques contra los catedráticos, él debió muy rápidamente renunciar a su puesto de profesor en la Universidad de Berlín, y siendo un hombre agitado, vivió como estudioso independiente. Su escrito del 1819 se mantuvo del todo inobservado. La gran sombra de la doctrina hegeliana y de la figura de Schelling pesaba como una roca sobre su enseñanza, y no hay duda que, siendo un escritor de brillante talento y de profunda cultura –se debe reconocer- no pudo competir con la agudeza y el gran rigor y profundidad con los cuales el idealismo alemán había sabido articular sus tesis. Sus escritos entonces, que conocerían un tardío suceso –sobre lo cual deberemos reflexionar-, fueron apreciados por la burguesía –y precisamente por los intelectuales alemanes y europeos- justamente porque él no se inspiraba en reglas férreas-rígidas. Su pensamiento producía en cambio máximas y comentarios, recogiendo los frutos de una rica tradición humanística y haciéndola madurar en el contexto de la filosofía moderna. Ya el título de su obra capital, El mundo como voluntad y representación, hace intuir que aquí vienen enfrentados dos problemas por nosotros bien conocidos, que también Kierkegaard había tratado –de la manera que ya hemos visto-, contraponiendo lo que es realidad y posibilidad, o bien asumiéndose una tarea con la cual su época histórica era constreñida a tomar con seriedad: ubicar a la ciencia en sus elementos estructurales a priori, en su dependencia de la experiencia posible, y al mismo tiempo –sobrepasándola- hacer valer las instancias de lo incondicionado, de la libre voluntad, de aquella libertad, en suma, que no puede ser un “hecho” como aquellos determinables en el mundo de la representación, sino una certeza interior, de los cuales depende, a fin de cuentas, la misma dignidad humana.

La edad del pesimismo
Schopenhauer fue profundamente influenciado por la filosofía de Kant. De joven, en la Weiman de Goethe, bajo la protección de su ilustre madre –una señora inteligente y muy apreciada en la sociedad-, él había entrado en contacto con el círculo intelectual del Granducato, para encontrar finalmente el propio camino, después del fracaso de su vida académica, en el carácter hosco de un soltero rico que vivía en Francforte con su perro. Él es famoso por su temperamento pesimista, y se puede preguntar por los motivos de tal actitud pesimista frente a la crueldad de la naturaleza, la dureza de la realidad, a la necesidad de rescate y de libertad, que se ha improvisadamente difundido entorno al 1850. a mi parecer, es claro que en este periodo, hacia la mitad del 800, el fracaso de la revolución burguesa del 1848 se hace presente en las conciencias. No puede entonces sorprender que una concepción basada en el pensamiento social de Hegel, y en una filosofía de la historia de análoga impronta –como aquella sostenida por la Izquierda hegeliana, por Feuerbach, Ruge, Marx y Engels- que, en suma, este ímpetu de la burguesía, que había obtenido su legitimidad teórica, luego del fracaso de aquel movimiento democrático se resolviese en una especia de consolación contemplativa. Se explica así una circunstancia en si sorprendente: que la obra de Schopenhauer, completamente ignorada en el 1819, haya devenido en el 1850 la lectura predilecta de toda Alemania, y no solo Alemania. Salta a la vista la peculiar influencia ejercida en aquel tiempo por Schopenhauer sobre una figura que le da una difusión global a las instancias de esta filosofía: me refiero a Richard Wagner. Era, ciertamente, una voz completamente nueva, aquella que se elevaba a favor de estas ideas, haciendo eco de un pensamiento que tomaba la dureza y la inexorabilidad del impulso del vivir en la óptica de la voluntad, como una especie de liberación o de rescate de estas pulsiones opresivas que la naturaleza y el genio de la especie ejercen sobre el hombre. Sucede entonces que el duro impacto contra la realidad impenetrable, bajo el signo de la voluntad y del deseo de salvación de un destino ineluctable, ponga de nuevo, improvisadamente, en movimiento el potencial de la filosofía de Schopenhauer con un vigor siempre creciente.

Fuente: http://www.emsf.rai.it/gadamer/indice.htm

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Opio (Nicolás)

"...La miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es el opio del pueblo.
La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La exigencia de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que abandone un estado de cosas que las necesita. La crítica de la religión es ya, por tanto, implícitamente la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión.
La crítica le ha quitado a la cadena sus imaginarias flores, no para que el hombre la lleve sin fantasía ni consuelo, sino para que arroje la cadena y tome la verdadera flor. La crítica de la religión desengaña al hombre, para que piense, actúe, dé forma a su realidad como un hombre desengañado, que entra en razón; para que gire en torno de sí mismo y por tanto en torno a su sol real. La religión no es más que el sol ilusorio, pues se mueve alrededor del hombre hasta que éste se empiece a mover alrededor de sí mismo..."

Karl Marx, "Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel", Introducción: La crítica de la Religion se halla superada, Ediciónes Clinamen, Pp. 2 y 3

Wikileaks (Nicolás)

Extracto de una conversación sobre el post de Bukowski (http://filosofo-topo.blogspot.com/2010/11/abraza-la-oscuridad-charles-bukowski.html)

Lionel - El pueblo norteamericano desde mi punto de vista es como el nuestro, cambian los presidentes, los partidos y las políticas, pero el pueblo no es el culpable... vos de haber nacido en Estados Unidos quizás no pensarías como ahora, pero no serias el culpable de la globalización (entre otras), de hecho capas es mas culpable de la globalización el tercer mundista que lo consume que la potencia que lo exporta.
Nicolás - Yo lo único que le dije al cipallo de tavo, que NO es ADMIRABLE lo que hacen.
Lionel - No nos olvidemos que en el 64 empezó la guerra de Vietnam, millones de jóvenes coparon las calles bajo el pedido de paz, 20 años después nosotros tuvimos una guerra, y los ciudadanos latinoamericanos (como gusta llamarlos facundo) se vieron consolados al escuchar las noticias de que se estaba ganando.
Nicolás - Claro
Lionel - No considero que sea malo hablar del pueblo Norteamericano con admiración en muchos aspectos en tanto y en cuanto tenga fundamentos para hacerlo (ejemplo lo que dije yo de Vietnam, creo que ningún pueblo se manifestó de la manera que se manifestó el Norteamericano contra una guerra).
Ahora las políticas si, son todas una mierda, por eso yo pregunto… ¿Somos lo que somos o somos lo que hacen que seamos?, ¿No vemos lo que pasa o no nos importa?
Nicolás - ¿Por que decís que nombrar a Chávez es como nombrar a Stalin?
Lionel - Porque Chávez es un dictador, un opresor, no podes estar en contra, el opositor es un gorila y tiene que ser exterminado. Hace apenas días mando a reprimir una protesta de estudiantes, hubo montones de heridos, balas de goma, gases contra chicos que rondan los 18 años.
Nicolás - Bueno, siguiendo con el caso que vos pones a cuentas sobre Vietnam... ¿Porque no sale el pueblo Norteamericano a pedir paz hoy en día?, el pueblo Norteamericano festejo a un tipo que aprobó una ley para que se pueda torturar.
Lionel - Porque no se ven afectado, cada uno cuida su culo. Pero eso no pasa solo en Estados Unidos, pasa acá todos los días.
Nicolás – Y… ¿Eso es admirable?
Lionel – Y no, eso no es absolutamente nada admirable, es detestable. Es tan detestable el pueblo Yankie como el de acá. Y me dan tanto asco los políticos monopolizadores como los inútiles que venden la joya de la abuela, ni más ni menos, pero no puedo generar odio racial hacia alguien solo por ser de Estados Unidos, o Inglaterra (sino ni siquiera podría escuchar gran parte de la música que escucho).

(Facundo)



Cuando todos los otros aspectos del Ser se desvanecen –por la imposibilidad real de manifestarse- el Sensualismo más básico y animal reclama para sí la totalidad o se muestra como el único horizonte posible de una humanidad en decadencia. La época del Kamasutra, el virtuosismo musical, los deportes de riego, “high performance” y la Realidad Virtual. La Esteticidad de nuestro tiempo no es sino el proceso de embrutecimiento y exageración de ese Sensualismo que deviene radical. Sin Ética, sin Religión, sin Historia no hay obstáculos para la invasión de una Esteticidad que será el canal por el cual se drenará la esencia humana, sublimándose. Y escuche por ahí que la Historia no hace falta… un pueblo sin memoria no tiene futuro… ya lo dijo Marcuse y lo representa de manera genial el libro “1984” de Orwell. La reducción del lenguaje, la pérdida de la historicidad, la manipulación en general de la información, cuidado muchachos, cuidado.
Ah… me olvidaba, lo escuche al negrito Dolina, siempre lúcido, decía algo así: “A los Estados Unidos le sientan muy bien las políticas chavistas, siempre y cuando no se apliquen en Venezuela”.